EL ORIGEN DE MEDITATODAY

DESCUBRIR LA MEDITACIÓN DEL TIEMPO PRESENTE
Origen

La meditación del Tiempo Presente

Esta técnica de meditación se utiliza desde los albores de los tiempos, posiciona al meditador fuera de toda enseñanza religiosa y de cualquier tradición marcada por su tiempo. Posiciona al meditador en un tiempo universal que llamamos el tiempo presente. Es el vehículo que permite acceder a la consciencia, dónde se reúnen lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño en la evidencia del ser que se conjuga en el presente de su fusión con el Todo revelado al que pertenece. La meditación es una actividad esencial ante cualquier forma de búsqueda de integridad que necesita poder resituarse en relación al Todo.

 

¿Quiénes somos?

La escuela de meditación ha sido fundada por los «Buscadores del Camino de Santiago de Compostela», hombres y mujeres que han recorrido uno o varios caminos que conducen a este lugar santo de peregrinaje que, desde hace más de 14 siglos, drena los flujos ininterrumpidos de millares de peregrinos que vienen desde todas partes del mundo en búsqueda de una apertura espiritualidad superior.

 

¿Para qué meditar?

La meta de la meditación es la de tener acceso a su ser en su totalidad, en la consciencia de cada una de sus parcelas, de cada célula en su vivencia.

La meditación permite actualizar su tiempo interior para que esté totalmente en fase con el tiempo universal que es el Presente y el acceso a la realidad universal.

La meditación es un procedimiento organizado de reconocimiento, de escucha que permite aprehender lo que pertenece realmente a nuestro ser y lo que no le pertenece, para dejar de estar en la confusión, entrar en su realidad, y soltar nuestros desórdenes interiores y los desórdenes exteriores por el orden que está en nosotros y en todas las cosas.

Esta metodología es la esencia de todas las metodologías. Enseña a permanecer estable y a desplazar su consciencia en los diferentes planos del espacio interior con el fin de observar los movimientos y de distinguir el consciente del inconsciente, lo real de lo imaginario.

La técnica enseñada debe permitir a cada uno reactualizarse en el La Fundamental y “transmutar” todo lo que le hace vibrar en otros tiempos que no sean el presente. Esta meditación permite que el ser se recoloque en el movimiento del tiempo presente para inscribirse en el Todo al cual pertenece, y al cual participa en la inscripción de su presente en el cumplimiento de su futuro.

La asiduidad en la meditación

Al meditar, entráis en una vía de ascesis que implica, como cualquier práctica, regularidad y asiduidad. La meditación empezará a dar sus frutos cuando tengáis una buena maestría; entonces, vuestro instrumento seréis vosotros mismos y podréis hacer que resuene en toda su pureza y la belleza de su sonoridad.

Este trabajo no es un trabajo para insuflaros una verdad, sino que su meta es la de permitiros revelar vuestra propia verdad y desprenderos de vuestras zonas de sombra, programaciones y a prioris.

La meditación que se os propone es una meditación ancestral que debe ser aplicada de una manera rigurosa, puesto que es indispensable tener una técnica, un orden, una sistemática, para reconocer en sí mismo el orden de su propia estructura, y el orden está en toda estructura.

Meditación y plegaria

La meditación debería de hacerse como un acto previo a cualquier plegaria. Es el primer paso para poner las condiciones para conseguir una armonización interior, estabilidad, pureza para entrar en la acción universal. La meditación desemboca naturalmente en la plegaria que es un acto de fusión con la trama, del compromiso del ser en lo sutil de su sí, para revelar e imprimir su luz a beneficio del colectivo.

Cada uno, al nivel de consciencia que es el suyo, ruega por el hombre universal, esté su consciencia en el físico de éste o en el sí de su existencialidad, combinando todas las facetas, todas las chispas que, reunidas, van a iluminar y constituir esta antorcha que es la realidad del Uno en el Todo y del Todo en el Todo.


Los niveles de meditación

No hay varias meditaciones diferentes; sino que existe el hecho de hacerlo de una manera más o menos amplia, en función de lo que hemos sido capaces de actualizar y de movilizar en nosotros mismos, a través de las aperturas de captación y de acción en el instante en el que meditamos.

La meditación, clave para la salud

La meditación es una llave para la salud, física y moral. La mayoría de las enfermedades son el resultado de una inercia, inadaptación, inmovilidad. Actualizarse, es inscribirse en el movimiento de la vida y de su ritmo, encarnar la vida y su vitalidad.

La meditación no sirve para calmar nuestro entusiasmo. Nos da la inspiración y la fuerza de actuar. Actuar en consciencia para cambiar y crear las condiciones para un mundo nuevo. Meditemos juntos una hora, cada semana, en todo el planeta, para reencontrar el deseo de mirar nuestro futuro de frente.